miércoles, 20 de junio de 2007

Origen

"Sea como sea, lo que permite que las cosas puedan llegar hasta tal punto, es que la «contrainiciación», es menester decirlo, no puede ser asimilada a una invención puramente humana, que no se distinguiría en nada, por su naturaleza de la «pseudoiniciación» pura y simple; en verdad, es mucho más que eso, y, para serlo efectivamente, es menester necesariamente que, de una cierta manera, y en cuanto a su origen mismo, proceda de la fuente única a la que se vincula toda iniciación, y también, más generalmente, todo lo que manifiesta en nuestro mundo un elemento «no humano»; pero procede de ella por una degeneración que llega hasta su grado más extremo, es decir, hasta esa «inversión» que constituye el «satanismo» propiamente dicho. Una tal degeneración es evidentemente mucho más profunda que la de una tradición simplemente desviada en una cierta medida, o incluso truncada y reducida a su parte inferior; en eso hay incluso algo más que en el caso de esas tradiciones verdaderamente muertas y enteramente abandonadas por el espíritu, cuyos residuos puede utilizar la «contrainiciación» misma para sus fines así como lo hemos explicado. Eso conduce lógicamente a pensar que esta degeneración debe remontarse mucho más lejos en el pasado; y, por obscura que sea esta cuestión de los orígenes, se puede admitir como verosímil que se vincule a la perversión de alguna de las antiguas civilizaciones que han pertenecido a uno u otro de los continentes desaparecidos en los cataclismos que se han producido en el curso del presente Manvantara" (René Guénon, El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos, cap. XXXVIII).

No hay comentarios: